Hoy se cumplen 40 años de aquel fatídico 8 de diciembre de 1980 en el que el mundo dijo adiós para siempre a John Lennon, el ex Beatles que continuó su carrera en solitario y pasó a la historia como uno de los músicos más importantes de todos los tiempos. (uno de nuestros primeros post habla de Los Beatles y sus leyendas urbanas, si no lo habéis leído os lo dejamos aquí)
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John Lennon fue asesinado tras recibir cuatro impactos de bala por la espalda a manos de Mark D. Chapman.
Este hombre, de 25 años, viajó desde Hawái a Nueva York el 5 de diciembre con el objetivo de matar al ex Beatle porque quería “ser alguien”.

En diciembre de 1992 concedió una entrevista a Larry King para CNN. En ella respondió sin titubear cada una de las preguntas de King dando cuenta, en primera persona, de los hechos que dieron muerte al famoso cantante británico.


Chapman contó cómo esa mañana salió del Hotel Sheraton, donde se estaba hospedando, y compró el libro El guardián en el centeno, escrito por J.D. Salinger en 1951. Después se dirigió a la calle 72, donde se ubica el edificio Dakota, residencia de Lennon y Yoko Ono en Nueva York.

Al lugar llegó una limusina de la que descendió el músico británico y la artista japonesa. Chapman presenció el rápido paso de la pareja junto a un pequeño grupo de fans que se agolparon a la espera de autógrafos, fotografías, o de algunas palabras, pero solo unos pocos fueron los afortunados que pudieron interactuar con ellos antes de verlos desaparecer.

Mark fue con Jude (una de las fans congregadas a las puertas del Dakota) a comer algo y, a su regreso, esperaron nuevamente para reencontrarse con Lennon . “El fotógrafo, Paul Goresh, me dijo ‘Esta es tu oportunidad, has esperado todo el día’. Así que me acerqué a John y le dije: «John, firmarías mi álbum”.
El cantante tomó entre sus manos el disco Double Fantasy de 1980 y respondió “Claro”. Después de escribir su nombre le preguntó a Chapman “¿Eso es todo? ¿Quieres algo más?” Chapman aseguró a Larry King que percibió en la mirada de John que “Él sabía subconscientemente que estaba mirando a los ojos al hombre que lo iba a matar”.

John y Yoko regresaron entre las 10 y 11 de la noche al Dakota. Mark esperaba sentado aunque debería de haber estado en una cita con Jude ya que según Chapman, le invitó a cenar esa noche y él rechazó el ofrecimiento. “Si hubiese dicho que sí, hubiese estado con ella esa noche”, dijo a King, para luego afirmar que de todas formas hubiese regresado al edificio Dakota para cometer el crimen.
Ono bajó del automóvil y pasó por el lado de Chapman, luego descendió Lennon. Cuando John estaba caminando hacia el interior del vestíbulo, Chapman le llamó la atención diciendo: “Mister Lennon” y, sin esperar que se diera la vuelta, efectuó cinco disparos. Cuatro impactaron en la espalda de Lennon y el otro lo hizo en la pared. Fue el portero del edificio quien recibió a Lennon herido mientras que Yoko lloraba sobre su cuerpo. José, el portero, cogió por el brazo a Chapman y le quitó el arma arrojándola lejos.
A los pocos minutos llegó la policía en respuesta a los disparos que fueron denunciados inmediatamente. Steve Spiro, uno de los policías que estaba de turno esa noche, contó en entrevista con VH1 en 2010 que Chapman simplemente se quedó quieto en el lugar, leyendo el libro «El Guardián entre el centeno» y que cuando llegaron, se puso con las manos, sin oponer resistencia a los oficiales que rápidamente lo detuvieron y lo introdujeron en una de las patrullas.

Lo prioritario en ese momento era John Lennon, quien fue traslado en cinco minutos, en la otra patrulla policial, hacia el Hospital Roosevelt, ya que no había tiempo para esperar que una ambulancia llegara y lo llevara. El Dr. Stephan Lynn, quien atendió a Lennon, dijo en entrevista con VH1 que en primera instancia no sabían quién era el paciente, solo que era un herido de bala: “No había presión arterial, no tenía pulso, no había señales de vida. Literalmente llegó muerto”.

Se le llegó a realizar hasta una traqueotomía de urgencias para intentar resucitarlo. Sin embargo, ya era tarde. Las balas destruyeron los vasos sanguíneos del corazón, causando una hemorragia masiva, y el pulmón estaba perforado. A las 23:20 horas se declaró oficialmente la muerte de John Lennon.
Una vez publicada la noticia por los medios de comunicación, en menos de una hora cientos de fans se reunieron en las afuera del edificio Dakota. Sus seguidores y el mundo de la música estaban devastados.

Cuando Chapman fue detenido vieron que había escrito en el libro «Esta es mi declaración» y firmó con el nombre del protagonista de la novela «Holden Caulfield». Cuando empezó a declarar sobre los hechos en la comisaría dijo con la misma frialdad con la que había cometido el asesinato aquello de «Estoy seguro de que Holden Caulfield es una gran parte de mí, el protagonista del libro. Y el diablo debe ser una pequeña parte».
En agosto de 1981 Chapman se declaró culpable del homicidio de John Lennon. Le pedían entre 20 años de condena a cadena perpetua que cumpliría en la Prisión Attica. Actualmente sigue en la misma prisión cumpliendo la sentencia de Cadena Perpetua.

Una de las cuestiones más curiosas y escalofriantes de la relación entre el asesino de Lennon y el personaje de la obra es que Chapman no se olvidó del libro ni mucho menos durante su larga estancia en la cárcel, ni dejó de concederle importancia al papel que el texto jugó en su locura sociopática de aquellos días. En una entrevista concedida en el año 2000 declaró (hablando de sí mismo en tercera persona): «El 8 de diciembre de 1980, Mark David Chapman era una persona muy confundida. Literalmente vivía en una novela barata (sic), El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger. Vacilaba entre el suicidio, tomar el primer taxi a casa de vuelta a Hawái o matar, como has dicho, a un icono». La interpretación que muchos autores le han dado al funcionamiento de la mente de Chapman cuando cometió el crimen es que sentía que Lennon era uno de esos chicos que jugaban en el centeno y había que salvar porque estaba siendo corrompido por la sociedad y abandonando su pureza.
El luctuoso suceso ha alimentado leyendas e historias como la que cuenta que en los corredores del Dakota es habitual escuchar a Lennon al piano interpretando «Imagine». No tendría nada de extraño, dado que Yoko continúa viviendo en el apartamento. Lo curioso es que la melodía no procede de la vivienda… Hay quien dice que «resuena por los muros». De hecho no es el único «inquilino» que mora entre sus muros

Pero no solo ha ocurrido con este enigmático edificio, sino que también alimenta la leyenda negra que corre sobre «El Guardian entre el Centeno», un libro que ha estado presente en muchos asesinatos y hechos extraños y que, como consecuencia, en muchos institutos americanos se prohibió hasta su lectura
Sea como fuere lo que sí es verdad es que el 8 de Diciembre de 1980 se apagó lo que para muchos era un gran icono de la música que, a día de hoy, y gracias a su legado, su espíritu sigue presente
J.R. y S.V.
PD: si quieren saber más sobre el «Edificio Dakota» y el libro «El Guardián entre el centeno» nada más que tienen que pinchar en estos enlaces
Edificio Dakota: https://sipceinvesceutacapital.finance.blog/2020/02/14/el-edificio-dakota-ny-fantasmas-y-leyendas/
El Guardián entre el Centeno: https://sipceinvesceutacapital.finance.blog/2020/02/14/224/
