HOTEL ROOSEVELT, HOLLYWOOD, CA.


Hoy viajamos a la meca del cine. En Hollywood, en el 7000 de Hollywood Boulevard , fue inaugurado el 15 de Mayo de 1927 el Hotel Roosevelt, y su nombre hace homenaje al Presidente Theodore Roosevelt. Se trata de un imponente edificio de estilo español, ideado en principio para hospedar a los directores y productores de la costa este americana en sus trabajos en Hollywood, pero acabó convirtiéndose en residencia habitual de las estrellas de cine de la época dorada de Hollywood. Tanto glamour, olor a champan francés, perfumes, y humo de tabaco; música de jazz, alfombras rojas, smokings y risas parece que gustaron tanto a actores y actrices que decidieron no irse nunca del Roosevelt. Pero como dijo Jack el destripador, vayamos por partes.

En su grandiosa inauguración grandes superestrellas del momento de la talla de Will Rogers, Charlie Chaplin, Harold Lloyd, Clara Bow, Greta Garbo, y Gloria Swanson honraron a todos con su presencia. El hotel también es famoso por su “Blossom Room” que albergó la primera ceremonia de entrega de los Premios de la Academia el 19 de mayo de 1929, que duró tan solo cinco minutos, siendo la ceremonia de los Oscar más corta de la historia y en la que el propio Douglas Fairbanks,uno de los fundadores del hotel, acompañado de Al Jolson, hizo entrega de 13 estatuillas.

Cuando Clark Gable y Carole Lombard se alojaron en el ático del Roosevelt, la noche les costó tan solo cinco dólares; hoy en día la misma suite cuesta 3.500.


Otras muchas anécdotas adornan la historia de tan singular hotel. Durante la Ley Seca, por ejemplo, un jovencísimo Errol Flynn preparaba su famosa receta casera de ginebra en la trastienda de la peluquería del Hotel; una aun más jovencita Shirley Temple recibió sus primeras clases de claqué en la escalera del hotel; Montgomery «Monty» Clift se hospedó allí durante el rodaje de «De aquí a la eternidad»; y la desdichada Marylin Monroe rodó su primer spot publicitario en el trampolín de la piscina anunciando un bronceador.
No es de extrañar que el Roosevelt esté incluido en el Registro Nacional de Lugares Históricos de los Estados Unidos.

Pero lo más curioso de este hotel es su fama de estar encantado. Sus habitaciones, suites y pasillos conservan no solo su encanto original, si no también el de algunos de sus antiguos huéspedes. Los empleados aseguran que el fantasma de Montgomery Clift se aparece en la plata novena, en la suite 928, donde se alojó allá por 1953 durante tres meses memorizando el guión de «De aquí a la eternidad». En la habitación se oyen fuertes ruidos y se emiten llamadas telefónicas a la recepción aun cuando la suite está vacía. Hay quien incluso afirma haberle visto en el hall tocando la trompeta y dicen que las señoras de la limpieza se niegan a entrar solas en la habitación porque notan como una mano helada les toca la cara. Parece ser que también se le ha visto vagando por el pasillo fuera de la habitación. En noviembre de 1992, una huésped de la 928 sintió que una mano le daba palmaditas en el hombro mientras leía en la cama. Creyendo que era su marido, se volvió para darle las buenas noches, pero él estaba profundamente dormido. Otra huésped pidió alojarse en la habitación 928; cuando estaba tratando de dormir empezaron a ocurrir fenómenos extraños como encenderse y apagarse la luz, la televisión cambiaba de canal sola y la cafetera se desactivó. Llamó a recepción para quejarse, por lo que la cambiaron de habitación, y lo mismo le sucedió. Sobre las 04:00h de la madrugada, el personal del hotel se dio cuenta de que en la habitación había un tablero de Ouija y que la huésped había intentado ponerse en contacto con Montgomery Clift.

Peter James, famoso psíquico, investigó el Hollywood Roosevelt Hotel en 1992. Decidió pasar la noche en la habitación 928. Sobre las 03:30h de la madrugada sintió una fuerza pesada sobre su cuerpo, por lo que apenas podía moverse; cuando finalmente se deshizo de ella, se quedó dormido de nuevo. A las 05:00h se despertó y vio a un hombre al pie de su cama, sentado en una silla y observándole con expresión triste. “Me di cuenta de que era Montgomery Clift”, dijo. Clift estuvo caminando por la habitación unos 30 minutos, se dirigió hacia el cuarto de baño y desapareció. De todos es conocido el carácter atormentado de Monty, debido a su grave accidente que le desfiguró la cara, su supuesta homosexualidad y su permanente infelicidad. Al parecer sigue atormentado y vagando por el Roosevelt.

Pero no solo «Monty» parece tener una habitación para toda la eternidad en el Roosevelt: se dice que la imagen de Marilyn Monroe aparece de vez en cuando reflejada en un espejo de cuerpo entero que solía estar en la suite que la rubia ocupaba y que ahora está ubicado junto al ascensor de la planta baja, y también hay quien dice haber sentido la presencia de Gable, Lombard y Flynn.


Numerosos informes afirman que Monroe habría hecho varias colaboraciones en diversos lugares alrededor de Hollywood, y uno de ellos es el Hollywood Roosevelt Hotel. Marilyn se alojó durante dos años en la suite 1200, cerca de la piscina, ya que aquí fue donde realizó un anuncio publicitario de crema bronceadora a comienzos de su carrera. Su imagen se refleja en el espejo que colgaba en su suite, aunque éste se desplazó y hoy se encuentra en el lobby, junto a los ascensores. En diciembre de 1985, Suzanne Leonard, empleada del hotel, y otros miembros del mismo fueron los primeros que vieron la imagen de la rubia actriz en el espejo durante un largo período de tiempo. Kenny Kensington, psíquico de Marilyn, afirmó que la actriz demostró un profundo interés por los fenómenos paranormales y mantuvo contacto con astrólogos y psíquicos hasta el final de sus días. Hoy todo indica que el interés sobre lo oculto que demostró durante su vida, continuó más allá de la muerte. En 1999, cuando la casa de subastas Christie´s celebró la exhibición y posterior subasta de sus pertenencias, la prensa publicó que el fantasma de Marilyn no se movió del Rockefeller Plaza dónde se celebró el acto. De noche se la podía ver suplicando entre gemidos que no vendan su ropa.

Pero el fantasma de Marilyn no está solo en el Hollywood Roosevelt Hotel. Carole Lombard, estrella de la comedia romántica en los años 30, muerta en 1942 en un accidente de aviación, aparece junto a su esposo Clark Gable, en la suite del ático que ocupaban desde la muerte de éste en 1961. La lujosa estancia está ubicada en el piso 12, dónde se realizaron sesiones de espiritismo que ayudaron a comprobar la existencia de dichos espectros. Parece ser que el fantasma de Lombard también acosa su antiguo hogar en el 1712 de Stanley Boulevard, en Los Angeles.

Es curioso comprobar como en la película «Vidas rebeldes» (1.961), de John Houston encabezan el reparto Clark Gable, Marilyn Monroe y Montgomery Clift, tres de los más famosos espectros de los que estamos hablando. Fue la última película que rodaron tanto Clark Gable como Marilyn Monroe. Gable sufrió un infarto agudo de miocardio tres días después de acabar el rodaje, muriendo a los pocos días. en 1.962 Monroe comenzó a rodar la comedia Something’s Got to Give junto a Dean Martin, pero falleció antes de terminarla y el filme no llegó a completarse. Montgomery Clift murió a los 45 años por complicaciones de salud debidas a su adicción al alcohol y a las drogas. Se encontraba en su apartamento de la calle 61, situado en el Upper east side neoyorquino (conocido como el brownstone). Supuestamente, su asistente le oyó decir sus últimas palabras cuando lo llamó para que saliese de su habitación, preguntándole si quizá le gustaría ver Vidas rebeldes en la televisión, a lo que Clift contestó con rotundidad: «No, en absoluto».

Al parecer, algunas estrellas de cine no recibieron la suficiente atención por parte de la prensa y los aficionados mientras estaban vivos, por lo que tienen que seguir apareciendo para así alimentar el seductor mundo que envuelve a “Hollywood”.

¿Verdaderas apariciones espectrales? O ¿energía residual de los acontecimientos y las personas que asistieron a ellos, y aún perduran?. Cabe destacar, la forma de publicitarse del propio Hotel: “Esta propiedad está embrujada. Hay muchos fantasmas y espíritus que sabemos que están cerca, y probablemente muchos más que no sabemos”.

Personalmente me encantaría darme una vuelta por el Roosevelt, a ver si por casualidad escuchara la melancólica melodía de trompeta de «Monty», o tal vez oliese el Chanel nº 5 de Marilyn.

J.R.

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