EL VERDADERO «EXPEDIENTE WARREN»

Ed y Lorraine Warren, una bonita pareja dedicada a investigar fenómenos paranormales dando así consuelo a los sufridores de fantasmas, diablos, y poltergeist. Se hicieron archiconocidos en la década de los 70 por los resultados espectaculares que obtenían en sus investigaciones. Ahí no había (aparentemente) ni trampra ni cartón.

Pero, ¿Quiénes eran en realidad los Warren?. Intentaré arrojar un poco de luz sobre ésta turbia pareja.
Ed Warren era el único demonólogo reconocido por la Iglesia católica, se dedicaba a pintar y llegó a ser un gran autor de varios libros de ciencia ficción. Edward Warren Miney nació el 7 de septiembre de 1926 en Bridgeport, Conneccticut. Comenzó a vivir experiencias paranormales entre los 5 y 12 años de edad. Ed narró en una entrevista de Secrets of the Supernatural que las puertas de su armario se abrían por sí solas, a los pocos segundos salían de él unas luces flotantes con rostros que lo miraban fijamente.

“El rostro que veía más a menudo era el de una anciana enojada, de pronto la habitación se enfriaba al punto de congelarme, se escuchaban pisadas y susurros, a los pocos minutos ya estaba durmiendo en la cama de mis padres. Crecí sin saber qué era aquello”.
Desde ese momento, Ed decidió que a lo largo de su vida investigaría la razón de dichos fenómenos.

Lorraine Warren es una médium y clarividente profesional. Nació el 31 de enero de 1927 en Bridgeport, Connecticut. Fue educada en un colegio católico de niñas, en donde, según una entrevista realizada en 2013, tuvo su primera experiencia cercana con lo paranormal, ya que en el año de 1933 a la edad de 7 años, comenzó a ver luces alrededor de las personas. Sin embargo, ella no sabía qué eran esas luces o cuál era su significado.

“Recuerdo que una vez le dije a una monja de mi colegio: tus luces son más brillantes que las de la madre superiora” -Ella contestó- “¿Qué luces?”
Inmediatamente la mandó como castigo a rezar, pensando que estaba mintiendo. Fue en ese momento cuando Lorraine comprendió que el ver el “aura” de las personas era un don que solo ella tenía. Nadie de su familia o amigos le creían, así que durante mucho tiempo ella tuvo que guardar el secreto de las cosas que veía y presentía, hasta que conoció a su esposo Ed Warren.

Y entonces se alinearon los astros, se juntó el hambre con las ganas de comer, y nació la sociedad perfecta. Esta simpática y extraña pareja se casaron y crearon una perfecta máquina de hacer dinero en una época en la que nadie se dedicaba seriamente a investigar fenómenos paranormales. Me imagino la conversación que surgió entre ellos cuando se conocieron:
-Hola, me llamo Ed, soy escritor, se cocinar, me gustan los perros, el fútbol y el dominó..Ah, y tengo visiones, creo en marcianos y tengo una vieja encerrada en el armario.
-Encantada Ed, yo soy Lorraine, soy muy limpia y muy de mi casa, me gusta ir al yoga y a la asociación de vecinas de la barriada y te digo seriamente que soy médium y clarividente en mis ratos libres.
Sonaron los violines y los pajarillos revolotearon al lado de esta pareja de frikis. Pero vayamos al turrón…


Como he dicho antes, Ed pintaba cuadros, y además tenía cierto talento. ¿Qué pintaba el bueno de Eddy?. Casas encantadas. A los oídos de la parejita llegaban rumores y chismes de que la casa de fulanita o el granero de menganito estaban encantados. Ed pintaba los cuadros de los inmuebles en cuestión. Los lienzos mostraban fantasmas y entes siniestros pululando por el edificio.

Una vez terminados la pareja se acercaba a los alrededores y se sentaban a contemplar muy serios la casa. Cuando los moradores de la casa les preguntaban qué hacían ahí sentados se presentaban. «Hola, soy Lorraine, soy médium y mi churri Ed ha pintando los fantasmas que hay en tu casa». Le ofrecian la pintura…. a cambio de pasta, claro. La máquina de fabricar dinero empezaba a funcionar, clinq, clinq, caja.

Sus investigaciones empezaron cuando los incautos que les compraban los cuadros les pedían que «limpiaran» su casa de fantasmas. Conforme pasaba el tiempo, Ed y Lorraine comenzaron a obtener más y más reconocimiento, fundando así en el año de 1952 la Sociedad para la Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra (New England Society for Psychic Research, NESPR). Esta fundación fue la primera en dedicarse a la investigación de sucesos paranormales en Estados Unidos.

Al principio no cobraban (que se sepa) por sus investigaciones, se financiaban con los cuadros de Ed y donaciones de terceros.
A la sociedad empezaron a llegar personas interesadas por la investigación científica de éstos sucesos. Aportaban dinero para cubrir gastos.
Y comienza los 70, la década prodigiosa de la parejita.

ANNABELLE, LA MUÑECA MALDITA

El caso de Anabelle se remonta a 1970, cuando una mujer le compró a su hija una muñeca Raggedy Ann en una tienda de antigüedades. Esta chica, llamada Donna y estudiante de enfermería, compartía piso con otra compañera y ambas empezaron a ver cosas extrañas en la muñeca de trapo. Cuando la dejaba apoyada en la cama aparecía en distintas posturas cuando regresaba a la habitación. La mujer achacó que podría haberse movido cuando alguien hubiera empujado la cama, hasta que empezó a hacer lo mismo por toda la casa. Además, había notas que pedían socorro o «ayuda a Lou». El tal Lou era el novio de Donna.

Un día regresaron a casa y encontraron a la muñeca cubierta de sangre. Cuando contrataron a un médium para ayudarles, éste se puso en contacto con una niña de siete años llamada Anabelle, que fue asesinada y abandonada en un descampado años atrás. Anabelle aseguró estar muy a gusto viviendo con la familia, dentro de la muñeca, pero los Warren, que se pasaron a investigar, determinaron que en realidad lo que había dentro de la muñeca era un demonio (TOMA YA, así, sin anestesia). Convencieron a la propietaria de la muñeca de que debían llevársela de allí.

Los Warren cuentan que durante el viaje el motor, la dirección y los frenos del coche comenzaron a fallar. Las averías cesaron cuando Ed Warren roció a la muñeca de trapo con agua bendita. Ya en el domicilio de los investigadores, la muñeca siguió dando problemas. Levitó al menos un par de veces y comenzó a aparecer en las distintas habitaciones de la casa, incluido en el mismo asiento de Ed Warren.

La historia de Annabelle está salpicada de historias de éste tipo, como que una noche la muñeca de trapo quiso estrangular al bueno de Lou, o la muerte en accidente de moto de un joven que se mofó de la muñeca, expuesta en el museo del ocultismo de Connecticut propiedad de los Warren. Muy bien, aceptamos pulpo…Personalmente creo que es realidad aumentada y adornada.

EXPEDIENTE WARREN

Gran película de terror basada en hechos reales y una de las más taquilleras, que convertía a los Warren en casi casi superhéroes de lo oculto.


La historia se sitúa en la granja familiar de la familia Perron en Harrisville, Rhode Island. Roger y Carolyn Perron compraron la casa de sus sueños en los meses de invierno de 1970. Lo que no sabían es que esta casa iba a estar llena de auténticas pesadillas. Como mucha gente, estaban muy contentos de estar viviendo en una casa llena de historia y estaban ansiosos de criar a sus cinco hijas en un lugar tan idílico. Pero la realidad, es que la casa estaba llena de agonía y muerte. Dos antiguos residentes de la casa se ahorcaron ellos mismos de una de las vigas del granero. Sin embargo, una vez que la familia Perron empezó a vivir en la casa, comenzaron a ocurrir situaciones más allá de lo comprensible.

Al principio estos fenómenos parecían ser inofensivos, como una entidad que olía las flores y las frutas, el que deba un beso de buenas noches a los niños en la cama cada día, o el espíritu que siempre cogía una escoba para barrer el suelo de la cocina. Todo lo que se refiere a fenómenos paranormales en una casa parecía estar sucediendo a la familia Perron, así como objetos que se movían por su cuenta, misteriosos golpes en las puertas, o extraños susurros durante toda la noche.

Según explicó la familia, probablemente el fenómeno más aterrador era el sonido de algo que tenía la costumbre de golpear la puerta principal de la casa por la noche, despertando a toda la familia. Había, obviamente, algunos espíritus muy perturbados conviviendo con los Perron.

La aterrorizada familia recurrió a los Warren que acudieron a la granja. Una de las partes de la investigación era una sesión de espiritismo en la que averiguaron que la presencia más maligna era la de Bathsheba Sherman, una bruja y satanista que se había ahorcado en un árbol de la propiedad en el siglo XIX y que estaba empeñada en que la familia abandonase la vivienda.

La película está salpicada de apariciones fantasmales y visiones variadas. La realidad es que nunca existieron visiones ni apariciones. Aunque sí que es bastante cierto el fenómeno poltergeist. En la película también nos cuentan que la familia se quedó viviendo la casa, lo cual es falso, ya que abandonaron el lugar para no volver.
Aunque no del todo falsa, la historia ya está pelín tergiversada. Lo que podría ser un caso de sugestión colectiva para los Warren eran presencias demoníacas (Cómo no..).

EXPEDIENTE WARREN 2: The conjuring.

La secuela del expediente Warren. Ocurrió en 1977, en una casa de Brimsdown, Londres. Peggy Hodgson denunció que sus hijos habían visto muebles moverse y juguetes lanzarse solos como proyectiles. El caso tomó relevancia y carices inquietantes cuando uno de los policías aseguraba que había visto una silla moverse sola, aunque no pudieron asegurar que no fuera desplazada mediante algún subterfugio desde otra habitación. Con el tiempo, la cosa se iba complicando para la familia y en las manifestaciones empezaron a aparecer voces demoníacas que atormentaban a las niñas, que además empezaban a levitar extrañamente en su habitación.

La cosa saltó a los medios y la prensa de Reino Unido le dio una cobertura inusual para este tipo, mientras tanto, los Warren pasaron por allí para hacerse la foto y dar su opinión de expertos en el tema, pero ni mucho menos llevaron la voz cantante en el caso. De hecho estuvieron cuatro días en Londres y sólo se les permitió el acceso durante un día y casi como meros observadores. Fue el periodista Guy Lyon Playfair quien, junto a un equipo de investigación, estuvo presente en muchos de aquellos sucesos.

El caso no duró un par de semanas, como en la película, sino que se alargó durante un periodo de dos años en los que la psicóloga Anita Gregory también hizo sus pesquisas e investigaciones paralelas. Janet, la hermana, empezó a cursar episodios de posesión en los que hablaba con otra voz ( se puede comprobar en audios documentados reales) y en las que aseguraba que era un tal Bill Wilkins, que había muerto en el sofá del salón de la casa de una hemorragia cerebral mucho tiempo atrás.

Incluso llegó a estar internada durante más de un mes para que se le realizaran varios estudios. Finalmente, la psicóloga consiguió tomar fotos de Janet doblando cucharas y lanzando objetos a propósito, y confesó más tarde que algunos de los sucesos fueron provocados por ella y su hermana mayor para dar miedo a sus hermanos pequeños. Finalmente, el 90% de los sucesos paranormales se replicaron por métodos científicos y el resto mediante teorías psicológicas sobre histeria colectiva, ya que los familiares sí que estaban convencidos de la posesión de Janet. El periodista y el fotógrafo aún creen que fue real. en el año 2000 ambas hermanas, ya adultas, reconocieron que todo lo habían falsificado ellas. Vamos, que estábamos ante un fraude en toda regla. Pantomima de la buena e histeria colectiva, y guión de Hollywood, compra de derechos de la Warner Bros tergiversando la historia sin ningún pudor y poniendo a los Warren como los auténticos cazafantasmas del caso, que como he dicho antes, sólo hicieron acto de presencia para la foto. Pues nada, se nos vende esta película como un caso real…y no, no es un caso real. Es Clinq clinq, caja.

¿¿TERROR EN AMITYVILLE???

Quizá el caso más mediático, que ha repartido más dinero que la lotería de navidad y que lanzó al Star System a la parejita. Y también uno de los grandes fraudes de la historia de la investigación paranormal. Cuánto miedo nos ha hecho pasar esa casa según como la vieses, parecía mirarte con sus dos ventanas superiores que parecían ojos.

Este enclave se hizo mundialmente famoso cuando, el 14 de noviembre de 1974, la familia DeFeo fue asesinada por el hijo mayor, en la casa, mientras todos dormían plácidamente en sus camas. Posteriormente, el 18 de diciembre de 1975, la familia Lutz decidió comprar la casa para mudarse a vivir allí. Sin embargo, tan solo 28 días más tarde, tuvieron que abandonar la morada precipitadamente a causa de los extraños sucesos que les atormentaban. Vienen los Warren, lo investigan, se pelean con Satan, Lucifer y sus colegas, ganan, se escribe libro, se hacen pelis, se forran, se da por cierta toda la historia y colorín colorado.

Pero cierto realmente sólo es que el hijo mayor de los DeFeo ejecutó uno por uno a todos los miembros de su familia.

La mañana del 14 de noviembre de 1974, Amityville, pequeña localidad de veraneo enclavada en Long Island (estado de Nueva York), amaneció sacudida por la macabra noticia del asesinato a sangre fría de seis miembros de una familia. A las 03:15 horas de la madrugada, el joven Ronald DeFeo de veintitrés años de edad, provisto de una escopeta Martin de calibre 35, había masacrado, mientras dormían, a todos los miembros de su familia (padre, madre, dos hermanos y dos hermanas), en el interior de su propia casa enclavada en el número 112 de Ocean Avenue. Según el informe oficial de las investigaciones: “Los crímenes presentaban algunas peculiaridades que indicaban rasgos sádicos solo explicables en una mente enferma. La familia había sido narcotizada en la víspera, lo que garantizó al asesino el sueño profundo de sus víctimas. Todos dormían de bruces, con las cabezas apoyadas sobre los brazos cruzados. Todos habían sido fusilados con un arma potentísima, por la espalda, excepto la madre, que recibió un disparo en la cabeza”.


DeFeo argumentó que unas voces que provenían del sótano de la casa le incitaban a matar a su familia. A pesar de que su abogado defensor alegó enfermedad mental, Ronald DeFeo fue declarado culpable de asesinato premeditado y condenado a veinticinco años de cárcel por cada uno de sus asesinatos. En la actualidad cumple cadena perpetua en el correccional Green Haven de Beekma, en el mismo estado de Nueva York.

Aún no se habían acallado los ecos de los brutales asesinatos, cuando se pusieron en marcha los engranajes de otra historia que apareció en los principales medios de comunicación de medio mundo, y que sería conocida como Las 28 noches de terror en Amityville.

Diciembre de 1.975. El joven matrimonio compuesto por George y Kathy Lutz, que se mudaron allí por una suma irrisoria de dinero con Christopher, Danny y la pequeña Missy, los hijos fruto de las anteriores nupcias de Kathy, y Harry, el perro. Y los fenómenos extraños, según contaban ellos, comenzaron el mismo día que se establecieron y siguieron hasta que salieron por piernas de allí.
Una voz siniestra que echó al sacerdote que estaba bendiciendo la casa, quien luego sufrió enfermedades y extraños accidentes, una tremenda sensación de frío pese al vivo fuego de la chimenea, golpes anónimos en la puerta principal, que fue arrancada de cuajo una noche desde dentro sin explicación, gemidos sexuales en la caseta del embarcadero trasero a los que ladraba Harry, montones de moscas en la habitación de costura, cuya puerta se abría y cerraba estrepitosamente, el descubrimiento de una insólita habitación roja escondida en el sótano con un pozo negro, la visión del fantasma de un niño y de una enorme figura blanca en distintas partes de la casa, la pequeña Missy hablando con un cerdo invisible llamado Jodie, sus malignos ojos rojos mirando a través de las ventanas y sus pisadas en la nieve del exterior.

George se despertaba cada madrugada a la misma hora de los crímenes de los DeFeo, levitaciones de Kathy en la cama, que además notaba a veces que algo invisible la tocaba y olía un perfume barato, objetos que cambiaban de sitio o desaparecían, un limo negro que salía de los inodoros sin razón aparente, una sustancia verde y gelatinosa que surgía de las paredes y de las cerraduras de las puertas —ectoplasma según los parapsicólogos—, una ventana de la habitación de Chris que hirió a Danny al cerrarse de golpe cuando este tenía la mano apoyada en ella, sueños de Kathy sobre el pasado de los DeFeo, etcétera. Pero fue la última aparición de la figura demoníaca lo que se supone que les hizo abandonar la casa precipitadamente veintiocho días después de haberla ocupado, en medio de una tormenta y tras haber llamado a la policía.

Y cómo no, allá que fueron nuestros gurús . 20 días después de la huida de los Lutz, fueron llamados por Marvin Scott, un reportero de noticias del canal 5 de NY que había cubierto la historia de Amityville y que había trabajado con los Warren en una investigación anterior. Este hombre, conoció el caso gracias a una reportera local, Laura DiDio.
Un equipo de reporteros, investigadores y de parapsicólogo se reunieron junto a Ed y Lorraine Warren en la casa. Y empezó el Show de los Warren y sus trucos de salón. Ed afirmó ser empujado por una fuerza invisible después de provocar supuestamente con oraciones religiosas a los demonios. Lorraine también dijo sentirse abrumada por la sensación de una presencia demoníaca y que también sentía la presencia de los Defeo. Según comentó, veía los cuerpos tirados en el suelo y recubiertos de hojas blancas. Aunque no fueron los únicos entes que Lorraine percibió.

El equipo de investigación también capturó una imagen del espíritu que apareció como un niño pequeño mirando desde el segundo piso. También se encontró tierra que al parecer fue utilizada para enterrar a John Catchum que dicen que fue un mago negro que había sido acusado de practicar la brujería nada menos que en la localidad de Massachussets llamada Salem a finales del siglo XVII y, por ello, expulsado del lugar, había llegado a Amityville, había construido la casa y había continuado con sus rituales y sacrificios impíos; y tras su fallecimiento, le habían enterrado en el sótano antes de incendiar la casa.

Los indios Shinnecocks también tenían un recinto en esta tierra que fue utilizado para albergar a los enfermos y a los locos. También sirvió de cementerio para ellos. El escritor estadounidense Jay Anson publicó un libro en 1977 sobre las experiencias que los Lutz contaron que habían vivido en el 112 de Ocean Avenue, The Amityville Horror: A True Story. En él, relata que, donde luego se edificó la casa, los indios shinnecock aprisionaban a los enfermos y a los moribundos en la tierra para dejarlos morir allí.

Los Warrens creen que el sufrimiento no había salido nunca de la propiedad y con una energía muy negativa y oscura a lo largo de la historia era un imán para los espíritus demoníacos.

Aterrador ¿Verdad?. Lo es, pero es mentira.

Y la mentira tiene una razón muy común. Ganar pasta. George Lutz y William Weber, abogado defensor de Ronald DeFeo se conocían de tiempo atrás. Los Lutz se habían casado recientemente y no pasaban por una situación económica demasiado boyante. Por tanto, el matrimonio y William Weber se ponen de acuerdo para hacer creer a la opinión pública que Ronald DeFeo asesinó a su familia bajo la influencia de las misteriosas fuerzas maléficas que infectaban la casa. De este modo, si demostraban que la casa estaba habitada por dichas fuerzas, el abogado podría argumentar una defensa mucho más sólida. Seguidamente, los Lutz contactan con la inmobiliaria y compran la casa. Más tarde se descubre que el matrimonio Lutz y Weber, mantienen varias reuniones con el escritor de novelas policíacas Paul Hoffman para escribir un libro sobre los falsos hechos acaecidos en la casa. También se sabe, que de los beneficios de las ventas de dicha novela, los Lutz recibirían el 24%. Los Warren también sacan tajada, como es normal. Qlinq qlinq, caja.

Los indios shinnecocks locales de la actualidad niegan rotundamente que sus antepasados llevaran a cabo las prácticas que señala Anson en su libro, y jamás existió ningún John Catchum proveniente de Salem. Y para seguir, el sacerdote que supuestamente había ido a bendecir la casa declaró que ni siquiera había puesto un pie en ella, y que la única vez que había hablado con algún miembro de la familia Lutz fue cuando Kathy le telefoneó para describirle sus levitaciones nocturnas.


Por otro lado, parece ser que la habitación roja no era más que un armario bajo las escaleras de cuya existencia sabían los Lutz cuando compraron la casa, no nevó en Amityville el día que George afirma que vio en la nieve las huellas de Jodie, el cerdo diabólico, ni hubo tormenta el día que se marcharon ni existe un solo registro telefónico de que los Lutz llamaran a la policía desde la casa en ningún momento. Además, Jim y Barbara Cromarty, que habían comprado la casa en marzo de 1977, aseguraron que todos los muebles, puertas y cerraduras que se encontraron eran los originales, así que no pudieron ser dañados durante la estancia de los Lutz.

En cuanto a los experimentos llevados a cabo por los Warren, respecto a la famosa foto parece descartado que fuese una aparición fantasmal. Hay dos posibles hipótesis, según los expertos: Que los Warren llevasen a un niño a propósito. O que fuese uno de los cámaras presentes en la investigación, por el parecido en su fisonomía con la imagen capturada. Los Warren fueron puestos en evidencia en programas televisivos cayendo en graves contradicciones y siendo pescados en mentiras groseras. Pero a pesar de eso su fama no decayó y Amityville sigue llenando las arcas del Emporio Warren.

La historia de por sí da para un monográfico entero, pero de crónica negra y no de fenómenos paranormales. Nunca más se han tenido noticias de fenómenos paranormales, y la casa siempre ha estado habitada y pasando de propietario en propietario, que acababan vendiéndola más agobiados por los curiosos y el interés mediático que por los inexistentes fantasmas.

Y podría continuar, pero me voy a quedar aquí. Conclusión, los Warren sabían inventar muy bien las mentiras, y venderlas adeacuadamente para llenarse los bolsillos a costa de familias asustadas y de escaso nivel cultural. Han sabido crear todo un imperio del misterio que ha servido para escribir muchos libros y hacer muchas peliculas, pero que ha hecho un flaco favor a las víctimas reales de fenómenos paranormales, así como a todos los investigadores, psicólogos y periodistas dedicados a la investigación veraz y objetiva. Todos los que nos dedicamos en mayor o menor medida a la búsqueda de lo insólito sabemos que el misterio sólo se presenta muy de vez en cuando y casi siempre, tiene explicación.

Ed Warren murió en 2006 y Lorraine en 2019 . Actualmente uno de sus hijos se ha hecho cargo del museo de lo oculto del que seguramente siga haciendo caja…

J.R.

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