BIBLIAS MALDITAS: LA BIBLIA DEL DIABLO

Aunque nos pueda parecer mentira existe una especie de maldición dentro de algunos libros sagrados como puede ser la Biblia, más bien un tipo de Biblia. Veréis…

Como todos sabemos la Biblia es el libro más copiado del mundo, ya antes de que la imprenta apareciera, se copiaba por medio de escribas monjes en algunos conventos. Sin embargo hay algunas copias de la Biblia que tienen una oscura historia…

Este es el caso del Codex Gigas o Biblia del Diablo, se trata de un manuscrito medieval del siglo XIII, escrito en un pergamino de gran tamaño y peso, tanto, que se necesitan dos personas para cogerlo ya que pesa casi 75kg. Es tan grande que, en su época, se le consideró la octava maravilla del mundo, tanto por sus medidas, 92cm de alto x 50,5cm de ancho y 22cm de grosor, como por su peso y, por supuesto, por el contenido que esconden sus 624 páginas.
Por su caligrafía, realizada en escritura carolingia minúscula y con varios colores de tinta como la verde, roja, azul, negra y hasta pan de oro, se deduce que fue obra de un solo autor que hizo un compendio de obras a este manuscrito:

-La Biblia Vulgata sin los Hechos de los Apóstoles ni el Apocalipsis
-El Chronica Boemorun: unos escritos de encantamientos y exorcismos

  • Dos trabajos del historiador judío Flavio Josefo
  • Las etimologías de San Isidoro de Sevilla
    -Tratados médicos de Constantino el Africano
    -Un calendario, una lista de personas fallecidas y otros textos importantes de la época

Todos estos textos hacen de este gran manuscrito único en el mundo pero, en su interior, guarda una sorpresa, ¿a qué no sospecháis lo que es? Pues bien, dentro hay un dibujo del mismísimo diablo, de ahí su sobrenombre como “La Biblia del Diablo” pero… ¿qué hace un Diablo dentro de un libro como este? Pues la verdad aún no se tiene la respuesta, tal vez debamos buscarla en la leyenda que la envuelve…

Veréis, la leyenda cuenta que su autor, un monje benedictino de un convento de la actual república Checa, fue condenado a ser emparedado vivo por un crimen que cometió y, para librarse de la muerte, el monje propuso a la orden hacer una Biblia que contuviera las sagradas escrituras y todos los escritos importantes del momento y, de esta manera, poder dotar a la congregación de una gran fama por la hazaña realizada. Evidentemente los hermanos de la orden accedieron a su petición y éste se puso a la realización de tan magna obra pero, cuando empezó a escribir la Biblia, se dio cuenta de que le costaría mucho trabajo y que se llevaría mucho tiempo por lo que se le ocurrió pedir ayuda, lógico por otra parte, el problema está en a quién le pidió ayuda… la solución que buscó fue pedir ayuda a Satanás y, así, poder terminar el libro lo antes posible. El Diablo accedió a la petición del monje pero puso varias condiciones, una de ellas, y es la que Satán siempre pide, fue la que el monje le vendiera su alma y, la otra, fue que apareciera una imagen suya en el interior de sus páginas.

A la mañana siguiente los monjes de la orden se encontraron a su hermano con la Biblia en la mano totalmente terminada y, dentro de ella, había un dibujo de un diablo; mitad hombre mitad bestia, con garras, pezuñas y una lengua con forma de serpiente, y ¡sólo había tardado una noche en crear semejante obra!

Evidentemente esto no deja de ser una leyenda pero El Codex Gigas tiene una historia real a su espalda digna de ser, como poco, tenida en cuenta.

Lo que se sabe a ciencia cierta de este manuscrito es que se escribió durante los años 1204 hasta el 1230, por los obituarios que en él se encuentra y porque refleja la canonización, en el año 1204, del santo bohemio San Procopio. También se conoce, por una nota que aparece en el interior de su portada, que fue realizado en el convento Benedictino de Podlazice en la provincia de Boheme, en la República Checa.

Años más tarde, en 1295, el convento atraviesa una gran crisis financiera agudizada por la peste y, sabiendo el interés que suscitaba ya en esas fechas el manuscrito, lo ponen a la venta para sanear sus cuentas. En seguida fue comprada por la Orden Cirtesciense de Sedlec, a instancia del obispo Gregorio de Praga, que ya sabía de la importancia de tener el libro en su poder. Esto le daría estatus y honor. Los monjes blancos, entusiasmados por su nueva adquisición, levantaron una capilla con tierra traída del Gólgota para colocar La Biblia pero la peste y la ruina llegó también hasta este convento y dejó la región devastada por lo que sus hermanos decidieron devolverlo a sus antiguos propietarios.

Permaneció en el convento benedictino de Podlazice hasta la Guerra de los 30 años. Fue ahí donde emperador Rodolfo II de Habsburgo, que se había enterado de la leyenda de cómo fue escrito y del devenir de los dos conventos que lo habían tenido en su poder, quiso obtener esta Biblia y, para ello, agasajó al convento con favores y honores. En esa época el emperador había adquirido un gran interés por lo oculto debido a que Nostradamus le había mandado un horóscopo en el que vaticinaba la muerte de su padre y su posterior subida al trono de Habsburgo.

Al final obtuvo este Codex pero, al no entender la lengua en la que estaba escrita, contrató a varios expertos para que le tradujeran los textos y poder, de esta manera, estudiar el extraño libro. Sin embargo, cuanto más lo estudiaba más se obsesionaba y Rodolfo II se convirtió en una persona cada vez más antisocial y paranoica. Fue tal la influencia que le ejerció la Biblia que llegó a encerrarse en su castillo y arruinó su reino. Su familia, viendo lo que estaba haciendo con sus territorios decidió poner freno a Rodolfo y, en 1608, lo declararon loco, ordenaron su abdicación y lo repudiaron por lo que Rodolfo II murió solo y sin herederos.

Unos años más tarde, las tropas protestantes de Suecia invadieron Praga y se quedaron con todas las colecciones del reino de Rodolfo II, metieron El Codex en un baúl de madera y lo llevaron a Estocolmo, y, allí, se lo dieron a su reina Cristina. Sin embargo la reina no estaría mucho tiempo con la Biblia ya que, en menos de diez años, Cristina abdicó del trono y se convirtió al catolicismo, trasladando su lugar de residencia a Roma llevándose todas sus pertenencias, bueno, todas no, se dejó en su castillo de Estocolmo la Biblia del Diablo… Aquí surge una pregunta… sí se convirtió al catolicismo, ¿por qué dejó la Biblia? Nadie lo sabe pero allí se quedó.

En 1697, en el castillo donde aún seguía el Codex, aparece sin vida el cuerpo de Carlos XI originándose, además, un extraño incendio. Viendo el fuego, los consejeros de la corte de Carlos XI, ordenaron a los sirvientes que recogieran la mayor cantidad de objetos de valor que el castillo tenía, siendo salvado el manuscrito. Pero, para no cargar con ella debido al peso que tenía, tuvieron la idea de lanzarlo por una ventana para evitar que el fuego lo quemara, cayendo encima de dos personas que fallecieron en ese instante.

Desde el 1887 el Codex ha permanecido en Estocolmo, sólo ha salido de allí en dos ocasiones, en 1970 se expuso en el Museo Metropolitan de Nueva York y en 2007 volvió a Praga para formar parte de una exposición con otros documentos de la Edad Media.

Como podemos ver, parece que el libro ha sembrado la ruina y la muerte allí donde ha estado hasta el momento en el que ha sido expuesto en el museo. Desde entonces parece que su influencia ha dejado de actuar. Pero hay algo más en este libro…

¿No llama la atención de que una Biblia que tenga un dibujo de un Diablo no haya sido confiscada en la época de la inquisición? Pues bien, no es que no hubiera sido prohibido sino que la Inquisición permitió su investigación y su estudio. ¿Cómo es posible que algo que tiene en su interior al mismo Satanás y que, además, tiene esa oscura historia a sus espaldas fuera estudiado por la Inquisición? Como poco raro es…

Y ahora algo que sigue fascinando a sus estudiosos… su autoría, veréis por qué. Los investigadores están de acuerdo en que, por la caligrafía, el libro es obra de un solo escritor pero no se ponen de acuerdo en el tiempo que pudo tardar en realizar semejante obra. Según los textos, los dibujos y demás, el autor debería haber tardado unos 25 años en concluir el escrito pero, la tinta que se utilizó para escribir el libro, realizada con insectos aplastados, muestra que se tardó en completar unas 72 horas…. ¿Es esto realmente posible? ¿Tiene algo que ver realmente la diabólica figura que aparece en sus páginas con la realización de semejante obra?

Tal vez nunca lo sabremos, pero en lo que si están de acuerdo todos los que han tenido el Codex Gigas en sus manos, es en la fascinación que tiene el dibujo del Diablo ya que toda persona que observa esta imagen siente que les atrae de una forma sobrenatural lo que, para muchos, esto puede ser una explicación al por qué cree la gente que el monje hizo un pacto con el Diablo para realizar el libro.

J.R. y S.V.

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